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Áncash: Pobreza 2019

Informe IPE – Diario de Chimbote (Áncash)

Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la pobreza monetaria en Áncash disminuyó en 2.9 puntos porcentuales (pp.), al pasar de 20.3% en 2018 a 17.5% en 2019.

Sin embargo, el impacto negativo de la crisis sanitaria por COVID-19 sobre la economía del país, podría incrementar la tasa de pobreza durante el 2020.

Evolución de la pobreza
La evolución de la pobreza en Áncash presenta dos tendencias. Entre el 2004 y 2011, la tasa de pobreza en la región se redujo en más de la mitad, pasando de 62.3% a 27.2%. A partir de dicho año, la reducción fue más mesurada y se pasó de 27.4% en 2012 a 17.5% en el año 2019. La pérdida de velocidad en la reducción de pobreza está estrechamente ligada a la desaceleración del crecimiento económico del país. Mientras que entre 2004 y 2011, la tasa de crecimiento promedio de la economía nacional fue de 6.5%, entre el 2012 y 2019, creció a un ritmo promedio de 3.8%.

Durante los últimos dieciséis años, la pobreza en Áncash se ha reducido tanto en el ámbito rural (de 82.6% a 36.5%) como en el urbano (de 43.9% a 6%). No obstante, se percibe que una mejora más lenta en las zonas rurales: el ratio de pobreza rural sobre pobreza urbana viene aumentando durante los últimos años. En 2019, la tasa de pobreza rural era seis veces la urbana. Ante ello, resulta importante implementar políticas más focalizadas por sectores.

Empleo y educación
Existe una relación positiva entre la tasa de pobreza y la informalidad laboral. De las 104 mil personas en situación en pobreza de la región en 2019, el 97% contaba con un empleo en el sector informal, principalmente en el sector agropecuario. En tanto, la informalidad del empleo entre la población no pobre alcanzaba el 75%. En esta línea, un informe de la Organización Internacional de Trabajo (2018), muestra que la pobreza es tanto causa como consecuencia de la informalidad. En su calidad de causa, las personas pobres enfrentan mayores tasas de empleo informal. Esto evidencia la importancia promover el empleo formal para la reducción de la pobreza.

En cuanto al aspecto educativo, un estudio del Banco Mundial (2018) muestra que existe una correlación entre los años de escolarización de una persona y sus ingresos percibidos. En el caso de Áncash, en 2019, el 18% de la población pobre no contaba con educación formal y el 60% no había culminado la educación básica. En contraste, entre los no pobres, estos porcentajes solo representan el 6.1% y 36.6%, respectivamente.

Impacto COVID-19
Este año, la emergencia sanitaria mundial causada por el COVID-19 llevaría a una fuerte contracción de la actividad económica en el Perú y en el mundo. Al respecto, el Instituto Peruano de Economía (IPE) estimó que el producto bruto interno (PBI) de Perú caería en 15% en 2020, lo cual incrementaría la tasa de pobreza. Marcel Ramírez, docente de la Universidad del Pacífico, comenta existencia de una población “no pobre, pero vulnerable”, es decir, personas que, siendo consideradas no pobres, cualquier evento que afecte su nivel de ingreso, puede hacerlos retornar a la pobreza. Asimismo, subraya que la rapidez en que las personas vuelvan a tener capacidad de ingreso es la que determinará si terminan el año como empezaron o en una situación peor.

Áncash: Evolución de la pobreza monetaria según zona rural y urbana, 2004 - 2019

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